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Mostrando entradas de noviembre, 2022

II—El Informático y el Rinoceronte

Palabras clave: rinoceronte, llaves de coche, batería.  En la sala hay tres tipos de personas bien diferenciadas. Los primeros son los nuevos, los que no suelen hacer cosas de este estilo, los que necesitan el curro realmente. A los que les tiemblan las piernas, están inquietos, empapados de sudor y tienen ojos de no haber dormido.  Los segundos son los que ya están experimentados. No necesitan hacer esto, pero han pensado que con unos cuantos palos más se pueden comprar un Mazda amarillo y presumirlo por el barrio. Han venido en chándal y están aburridos en su silla, algunos incluso dormidos, esperando a que él les llame.  El tercero es una única persona. El único que es capaz de estar completamente serio, de pie, inmóvil, con la mirada al frente. Dos metros de planta, cien kilos dentro del frac y un cráneo duro como el granito le hacen respetarse y recibir el nombre por el que se le conoce: el Rinoceronte. Es el guarda más fiel del Sr. Jiménez y se rumorea que ha termin...

I—El Tuerto y la Catedral Roja

Palabras clave: ojo, gárgola, Australia.  Junto al monte Uluru, en Australia, dos viajeros y su serpa contemplan la montaña a la lumbre de una hoguera. —¿Y nunca hubo nada sobre él? —pregunta ella.  —Sí que se construyó un templo, pero el terror de los antiguos hombres los llevó a derruirlo hace años —contesta el serpa. Los dos le miran ojipláticos. —Os contaré esa historia, si así lo deseáis.  Pocos la conocían y, los que así hacían, temblaban con el mero hecho de imaginarse frente a ella, frente a su temible fachada de piedra roja y cristal negro. Con cinco torres de casi quinientas varas de altura, más de treinta contrafuertes que la sujetasen y una cúpula gigante de un negro alabastro en lo alto, la Catedral de Uluru era un bastión inexpugnable. Hay quienes aseguran que fue mandada construir por un obispo huido de Europa que creó su nueva fe y puso como patrón al mismísimo diablo; otros juran haber visto en las noches despejadas de verano el fuego de Robcadour, la gár...